La prevención de eventos cardíacos debe iniciarse antes de la gestación. El cuidado de la alimentación y la nutrigenética juegan un papel fundamental en esta tarea.
Los padres son los ingenieros genéticos de sus hijos y, en este sentido, en gran medida, el bebé será lo que haya recibido en el vientre materno, desde la nutrición hasta las emociones. Por ejemplo, se sabe que a partir del segundo mes del embarazo, que es cuando comienzan a formarse los vasos sanguíneos y el aparato cardiovascular, si no hay las condiciones adecuadas en el entorno materno, es posible que comiencen a generarse alteraciones en todo el sistema cardiovascular.
La aterosclerosis se caracteriza por el engrosamiento y endurecimiento de las grandes arterias debido a la acumulación de lípidos, carbohidratos, sangre y sus productos, células musculares de la pared arterial, tejidos fibrosos y depósitos de calcio.
Es necesario comprender que, a pesar de que la aterosclerosis y sus consecuencias: el infarto, la angina de pecho inestable y los accidentes cerebrovasculares son enfermedades que se manifiestan en la vida adulta (cada vez en edades más jóvenes), el proceso patológico en las arterias se desarrolla precozmente, inclusive en las etapas prenatales, cuando se inicia la formación del ser en la vida intrauterina.
Según sea el estilo de vida de la madre y, más aún, si desde la concepción ella presenta factores de riesgo tales como colesterol elevado sin tratamiento, tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes descontrolada y grandes niveles de estrés psicosocial, la probabilidad de que aparezcan placas de aterosclerosis en su hijo, desde la infancia, será alta.
Nutrigenética desde el vientre
Desde hace varias décadas se han incrementado los esfuerzos por valorar este problema. El estudio epidemiológico Corazón de Bogalusa desarrollado a largo plazo en Luisiana, Estados Unidos, ha estado evaluando la aparición de placas de grasa y calcio en las arterias de jóvenes menores de 15 años, fallecidos por causas no cardíacas. El objetivo ha sido demostrar lo precoz que puede desarrollarse la enfermedad aterosclerótica y cómo esta puede ser un problema que vincula a niños y adolescentes.
El doctor Carlos Ignacio Ponte, secretario de la Fundación Venezolana de Cardiología Preventiva, acota que la enfermedad aterosclerótica comienza de forma asintomática, desde el nacimiento y la infancia, con las estrías grasas, lesiones incipientes en las arterias que si se dejan progresar conllevarán a la formación de una placa establecida y al desarrollo de un infarto.
El médico internista y cardiólogo subraya que hoy día se están viendo patologías en niñas, niños y adolescentes como la diabetes, hipertensión arterial, dislipidemia, que hace unos 15 o 20 años eran prácticamente una excepción, pero que se han vuelto más frecuentes por consecuencia de la mala alimentación.
«Esos niños con riesgo cardiometabólico aumentado van a ser personas cardiópatas en el futuro. No obstante, nada está escrito en piedra y los importantes hallazgos asociados a la nutrigenética han demostrado que el código genético puede ser transformado y transmitido de generación en generación. Por ejemplo, se sabe que los ácidos grasos Omega 3, administrados a la madre embarazada, pueden producir cambios importantísimos en la expresión del material genético del neonato a la hora de desarrollar el sistema nervioso central, el cerebro y para tener mayor o menos inteligencia», señala Ponte.
De igual manera, hay alimentos que pueden producir modificación en el material genético haciendo al niño más susceptible de ser obeso, tener diabetes, desarrollar hipertensión arterial y elevar sus triglicéridos, lo cual, consecuentemente, se traducirá en riesgo de enfermedad cardiovascular y allí está la responsabilidad de los padres en la nutrición que practican desde antes de la gestación.
Alto con el cigarrillo
No solo la alimentación con alto contenido calórico produce una serie de sustancias toxinas y ácidos grasos libres que pueden generar cambios en la genética a ser transmitidos de generación en generación. El tabaquismo es altamente nocivo. «Tan solo un cigarrillo en el embarazo ya aumenta el riesgo de niños con enfermedades cardiovasculares, produce retardo en el crecimiento intrauterino, aumento en la incidencia de cardiopatías congénitas y es la causa fundamental de la muerte prematura del recién nacido por arritmias cardíacas y por trastornos respiratorios», alerta Ponte.
«Lamentablemente, existen más mujeres fumadoras que no detienen el vicio durante el embarazo. Pero no solo ese es el problema. Fumar en edad fértil, así no esté embarazada, hará que ese útero esté disminuido, por lo cual no se trata de que ‘me enteré que estoy embarazada y dejo de fumar, es que sé que quiero quedar embarazada y no debo fumar'», subraya el cardiólogo.
Usted decide
Estas son algunas recomendaciones que plantea el especialista para prevenir, antes y durante la gestación, los eventos cardíacos:
• Aumentar el consumo de ácidos grasos Omega 3 presentes en los pescados de piel azul y en el aceite de oliva.
• Consumir suficiente cantidad de frutas y vegetales.
• Restringir el consumo en exceso de proteínas y preferir las carnes blancas como el pollo y el pescado.
• Mantener el ejercicio, ya que favorece un embarazo más sano y un parto con menos complicaciones. Se recomienda ejercicio aeróbico como las caminatas o nadar si es posible, por lo menos 30 minutos, cinco veces a la semana, combinados con respiraciones y técnicas especiales como el yoga.
• Cuidar los niveles de estrés psicosocial, ya que está considerado en todas las escalas de riesgo como un factor determinante de enfermedades cardiovasculares.
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