Asumir que no se está haciendo una dieta en la que se restringen los alimentos y se siguen horarios con porciones estrictas, es el primer paso para lograr comer de una forma más saludable.
Asumir que no se está haciendo una dieta en la que se restringen los alimentos y se siguen horarios con porciones estrictas, es el primer paso para lograr comer de una forma más saludable.
El reto es proponerse cambios sencillos en la alimentación, e incluirlos como parte de la rutina, en vez de considerarlos hábitos temporales. No existen fórmulas exactas para procurarse una dieta más saludable; sin embargo, controlar el consumo de calorías. preferir los alimentos en su forma más natural en vez de aquellos procesados y realizar tres comidas y dos pequeñas meriendas al día son medidas básicas a tomar en cuenta.
Una investigación reciente de la Fundación de Centros de Estudios sobre Crecimiento y Desarrollo en la Población Venezolana (Fundacredesa) determinó que el patrón de consumo habitual de la población de los estados Vargas, Carabobo, Distrito Capital y Miranda, no incluye a los carbohidratos complejos (verduras, hortalizas, frutas y legumbres) ni a las fibras.
El déficit de estos nutrientes es un factor de riesgo para la obesidad y todos los problemas de salud que se le asocian. Gertrudis Baptista, jefa de la Unidad de Soporte Nutricional del Hospital Universitario de Caracas, considera que se suelen privilegiar a los carbohidratos simples, gracias a la falsa creencia de lo costoso que pueden ser los vegetales frente a otros alimentos como la pasta.
Por una rutina saludable
Conocer el aporte nutricional de lo que se consume y seguir estas recomendaciones puede volver más saludables sus comidas:
– No salte los horarios de la comida ni prolongue el ayuno por más de una hora de haberse despertado.
– Realice un desayuno completo para conseguir las energías necesarias para las actividades del día. Para lograrlo, Baptista recomienda tomar una ración de proteínas que puede ser un huevo revuelto o queso blanco bajo en grasa, acompañado de una arepa o sándwich de pan integral.
– Para las pequeñas meriendas (a media mañana y a media tarde) opte por una ración de frutas, una galleta integral, un yogur o frutos secos.
– Incluya lácteos (leche, yogur, quesos) descremados en sus hábitos alimenticios, que aporten calcio y proteínas.
– Evite las carnes con grasa. Prefiera el pollo sin piel y el pescado.
– Aumente el consumo de fibras vegetales y ricos en hidratos de carbono complejos como las verduras, las hortalizas, los cereales, las legumbres y las frutas.
– Considere comer entre cuatro y cinco raciones de frutas o vegetales al día.
– Intente en lo posible variar el menú para incluir la mayor cantidad de alimentos saludables y así beneficiarse de todas sus propiedades nutricionales.
– Reduzca a lo mínimo el consumo de sal y de azúcar.
– Tome al menos ocho vasos de agua al día.
Fuente: www.atusaludenlinea.com


