El mal aliento puede ser producido por varios factores, entre ellos los más comunes son el tabaco, el café, el ajo y la cebolla.
La causa primaria es la actividad bacteriana en nuestra boca, los médicos le llaman halitosis. Aunque todos lo sufrimos alguna vez, la Asociación Dental Británica estima que el 25% de las personas adultas lo sufren constantemente.
Otras causas son los problemas gástricos, falta de higiene bucal, enfermedades de las encías, dieta inapropiada, estreñimiento, fumar, diabetes, indigestión, mal funcionamiento hepático, goteo postnasal o estrés.
Una de las formas de saber si se tiene mal aliento es cubrirse la boca y la nariz con la mano, exhalar y oler el propio aliento. Otras de las maneras es preguntarle a alguien de confianza o a nuestro odontólogo si tenemos mal aliento. Recuerde que un gran número de personas sufren de «aliento matinal» provocado por un flujo salival reducido durante el sueño que hace que los ácidos y otros restos alimenticios se descompongan en la cavidad bucal. El cepillado y la limpieza profunda con hilo dental antes de irse a dormir y luego en la mañana, al levantarse, es un factor que ayuda a disminuir el problema.
¿Qué hacer?
Lo primero es empezar por lavarse bien los dientes, al menos de 3 a 5 minutos. Si tienes un problema de mal aliento piensa que debes hacerlo, como mínimo, después de cada comida y, por supuesto, siempre que tengas necesidad. El cepillado debe estar complementado por hilo dental y enjuague bucal.
Además, debes acudir al odontólogo para solucionar los problemas dentales o de encías que puedas tener, así como al especialista si crees que tu mal aliento puede deberse a un problema estomacal.
En el mercado existen productos que controlan el problema por pocos minutos, pero éste seguirá estando ahí si no se realizan cambios en los hábitos y en la dieta.
Fuente: www.atusaludenlinea.com


