Una medida que su corazón y cintura agradecerán es descansar del sedentarismo.
Una reciente investigación demostró que, si por requerimientos laborales debemos permanecer muchas horas sentados, varios descansos en la posición de pie, de al menos un minuto, podrían ayudarnos a reducir los indicadores de riesgo cardíaco. Además, se disminuirían las posibilidades de otras enfermedades metabólicas como la diabetes o de procesos inflamatorios que pueden provocar arterioesclerosis y hasta la circunferencia de la cintura.
Investigadores de la Universidad de Queensland, en Australia, publicaron en la revista European Heart Journal, a principios de 2011, los resultados de su estudio. El trabajo fue realizado en una población multiétnica representativa de 4.757 personas y se evaluaron los vínculos de la cantidad total de tiempo que las personas pasaban sentadas durante el día, así como los descansos en ese tiempo sedentario, con varios indicadores del riesgo de enfermedad cardíaca.
Los resultados indicaron que permanecer sentados durante muchas horas, incluso en gente habituada al ejercicio moderado o fuerte, se relacionaba con un mayor tamaño de la circunferencia de la cintura, niveles más bajos de colesterol bueno (HDL), mayores índices de proteína C reactiva (un marcador de inflamación) y triglicéridos más altos.
Por el contrario, en aquellas personas que reportaban descansos de pie durante su larga rutina cotidiana, la circunferencia de la cintura llegaba a ser cuatro centímetros menor y disminuía también sus niveles de la proteína C reactiva.
El informe de la investigación, dirigido por la doctora Genevieve Healy, proporciona recomendaciones sencillas para moverse más frecuentemente en el trabajo, entre las que se encuentran levantarse para hablar con un compañero en vez de utilizar el correo electrónico. Además, sugiere ponerse de pie para recibir llamadas telefónicas, pararse cada cierto tiempo en las reuniones muy extensas, ir a un baño de otro piso o subir y bajar las escaleras en vez de utilizar el ascensor, todo en la medida de lo posible.
Estas pequeñas pausas, aunque puedan molestar al jefe, derivarán en una mejor salud y en una mayor productividad a largo plazo.
Malos hábitos tempraneros
Eso de vivir pegado en una silla jugando o trabajando en la computadora, o pasar todo el día frente al Twitter o Facebook en detrimento de la calidad del sueño, puede ser un hábito aprendido mucho antes de lo que pensamos.
Investigadores de la Universidad del País Vasco, en España, informaron, en diciembre, de un estudio que concluyó, tras la indagación en las respuestas de más de 2.018 jóvenes que rutinas perjudiciales como el estilo de vida sedentario, el consumo excesivo de alcohol y una dieta poco saludable comienzan a presentarse en los primeros años de la adolescencia (13 años) y que empeoran con el paso del tiempo.
Por esta razón es que los expertos recomendaron dirigir las campañas de salud a jóvenes comprendidos entre las edades de 13 y 16 años, puesto que esta última es el punto de inflexión en el que se opta por actividades sanas o se consolidan los patrones de conducta de riesgo.
El punto débil de los malos hábitos femeninos suele ser precisamente el sedentarismo, mientras que los del sexo masculino se inclinan más por el abuso del alcohol y por una alimentación inadecuada.
Fuente: www.atusaludenlinea.com


